Osvaldo Dallera

domingo, febrero 14, 2010

De Zygmunt Bauman a George Clooney: amor y modernidad líquidos y sin escalas

Quienes ya hayan visto o tengan pensado ir al cine a ver Up in the air (amor sin escalas), la película que protagonizan George Clooney y Vera Farmiga, pueden verla, si lo desean, en clave sociológica, según la mirada del sociólogo Zygmunt Bauman. Para tentarlos con las tres propuestas (ver la película, leer a Bauman y relacionar las dos cosas) a continuación pueden acceder a la edición hecha por mí de los fragmentos más sociológicos del film, y luego acompañarlos con extractos de textos tomados de libros del sociólogo.






Como todas las lecturas son sólo recortes de la multiplicidad de significados que ofrecen los discursos sociales (los libros y las películas son justamente eso), mi lectura no puede ser la excepción. En este caso me detuve en cuestiones vinculadas con conceptos tales como goblalización, glocalización, amor líquido, y, particularmente, en las características de la distinción que hace Bauman entre “turistas” y “vagabundos” para referirse, respectivamente a quienes han podido ingresar al mundo global y los que se quedaron afuera llevando una vida errante en su mundo local.
Los textos seleccionados están agrupados según el fragmento de la película al que aluden, de acuerdo con mi lectura. Los libros de Bauman que utilicé para esta entrada son los siguientes:

Bauman, Zygmunt (1998): La globalización. Consecuencias humanas. Editorial Fondo de Cultura Económica, Brasil.
Bauman, Zygmunt (2002): Modernidad Líquida. Editorial Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.
Bauman, Zygmunt (2004): La sociedad sitiada. Editorial Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. Espero que les guste y que la relación establecida les sea útil.


Globalización - Glocalización


“… Juntamente con las dimensiones planetarias emergentes de los negocios, las finanzas, el comercio y el flujo de información, se pone en marcha un proceso “localizador”, de fijación del espacio… Lo que para algunos aparece como globalización, es localización para otros; lo que para algunos es la señal de una nueva libertad cae sobre muchos más como un hado cruel e inesperado. La movilidad asciende al primer lugar entre los valores codiciados; la libertad de movimientos, una mercancía siempre escasa y distribuida de manera desigual, se convierte rápidamente en el factor de estratificación en nuestra época moderna tardía o posmoderna." (Bauman, Z., 1998: 8)

"… los efectos de la nueva condición son drásticamente desiguales. Algunos nos volvemos plena y verdaderamente “globales”; otros quedan detenidos en su “localidad”, un trance que no resulta agradable ni soportable en un mundo en el que los “globales” dan el tono e imponen las reglas del juego de la vida." (Bauman, Z., 1998: 8-9)

"Se podría empezar a hablar del “fin de la geografía”. Las distancias ya no importan y la idea del límite geofísico es cada vez más difícil de sustentar en el “mundo real”." (Bauman, Z., 1998: 20-21)

"…los llamados procesos “globalizadores” redundan en la redistribución de privilegios y despojos, riqueza y pobreza, recursos y desposesión, poder e impotencia, libertad y restricción. Observamos una reestratificación mundial, en cuyo transcurso se crea una nueva jerarquía sociocultural, una escala mundial. … La libertad de elección de unos es el destino cruel de otros. Y puesto que los “otros” tienden a crecer en número y hundirse cada vez más profundamente en la desesperación de una vida carente de perspectivas, sería conveniente hablar de glocalización (feliz creación de Ronald Robertson, que habla de la unidad indisoluble de las presiones “globalizadoras” y “localizadoras”, un fenómeno que el concepto unilateral de globalización pasa por alto) y definirla como el proceso de concentración no sólo del capital, las finanzas y demás recursos de la elección y la acción efectiva, sino también –y quizá principalmente- de libertad para moverse y actuar (dos libertades que, para todos los fines prácticos, se han hecho sinónimos." (Bauman, Z., 1998: 94-95)


Individualismo - aislamiento ("es una elección de vida" - G. Clooney -)


"las elites han optado por el aislamiento, pagan por él generosamente y de buen grado. El resto de la población se encuentra excluida y obligada a pagar el fuerte precio cultural, psicológico y político del nuevo aislamiento. Los que no pueden optar por vivir aisladamente y pagar los costes correspondientes de seguridad… se los coloca lisa y llanamente “afuera” sin consultarlos…" (Bauman, Z., 1998: 32-33)

"No solidarizarse con el otro sino evitarlo, separarse de él: tal es la gran estrategia de supervivencia en la megalópolis moderna. Tampoco es cuestión de amar u odiar al prójimo, sino mantenerlo a distancia: así se anula el dilema y se vuelve innecesario elegir entre el amor y el odio." (Bauman, Z., 1998: 66)


Relaciones interpersonales – (des) compromiso ("convénceme de casarme")


"Cada juramento de lealtad, cada compromiso, debería incluir la cláusula “hasta nuevo aviso”. Sólo cuenta la volatilidad, la temporalidad intrínseca de todos los compromisos; ésta es más importante que el compromiso en sí, al que, por otra parte, no se le permite durar más que el tiempo necesario para consumir el objeto de deseo…" (Bauman, Z., 1998: 108)

"… La modernidad “fluida” es una época de descompromiso, elusividad, huida fácil y persecución sin esperanzas. En la modernidad “líquida” dominan los más elusivos, los que tienen libertad para moverse a su antojo." (Bauman, Z., 2002: 128-129)

"…en la modernidad “líquida”, la duración eterna no cumple ninguna función. El “corto plazo” ha reemplazado al “lago plazo” y ha convertido la instantaneidad en ideal último." (Bauman, Z., 2002: 134)

"El compromiso, particularmente el compromiso a largo plazo, y más especialmente el compromiso incondicional, es visto cada vez más como la antítesis de una buena (posible, feliz, placentera) vida." (Bauman, Z., 2004: 187)

"Los compromisos a largo plazo y los lazos duraderos atan de pies y manos, como la misma palabra lo sugiere. Por lo tanto, ni “tener ni “ser” parecen seguir siendo una opción razonable. (Bauman, Z., 2004: 188)

"Con “socialidad” se quiere decir que el objeto de conectarse es construir vínculos sociales; pero hoy en día el verdadero énfasis se pone en la facilidad para desmantelar los vínculos, en vínculos que son tan fáciles de romper como de forjar. (Bauman, Z., 2004: 190)


Estratificación social – movilidad (“gusanos vs. Tiburones” G. Clooney)- ("Turistas vs. vagabundos" Z. Bauman)


“Una diferencia entre “los de arriba” y “los de abajo” es que los primeros pueden alejarse de los segundos, pero no a la inversa… Hay otra diferencia: “los de arriba” tienen la satisfacción de andar por la vida a voluntad, de elegir sus destinos de acuerdo con los placeres que ofrecen. En cambio, a “los de abajo” les sucede que los echan una y otra vez del lugar que quisieran ocupar. (Bauman, Z., 1998: 114-115)

"… el “acceso a la movilidad global se ha convertido en el más elevado de todos los factores de estratificación. (Bauman, Z., 1998: 115)

"Todos pueden ser viajeros, de hecho o por premonición, pero existe un abismo difícil de franquear entre las vivencias respectivas en lo alto y lo bajo de la escala de libertad." (Bauman, Z (1998): 116)

"La aclamada "globalización" está estructurada para satisfacer los sueños y los deseos de los turistas. Su efecto secundario -un efecto colateral, pero inevitable- es la trasnformacikón en muchos más en vagabundos. Éstos son viajeros a los que se les niega el derecho de transformarse en turistas. No se les permite quedarse quietos (no hay lugar que garantice su permanencia, el fin de la movilidad indeseable) ni buscar un lugar mejor." (Bauman, Z. (1998): 122)

"Los turistas viajan porque quieren; los vagabundos porque no tienen otra elección soportable." (Bauman, Z. (1998): 122)



"…. Las personas que se mueven y actúan más rápido, las que más se acercan a la instantaneidad del movimiento, son ahora las personas dominantes…. La dominación consiste en la capacidad de escapar, de “descomprometerse”, de “estar en otra parte”, y en el derecho a decidir la velocidad con la que se hace todo eso… La batalla contemporánea de la dominación está entablada entre fuerzas equipadas, respectivamente, con las armas de la aceleración y la demora. (Bauman, Z., 2002: 128-129)


Desposesión (de bienes y personas) –libertad y autonomía personal


“… dominan las personas que consiguen mantener sus actos en libertad, sin regulación y, por lo tanto, impredecibles, mientras regulan normativamente (rutinizan, es decir, vuelven monótonos, repetitivos y predecibles) los actos de otras personas. Las personas que tienen las manos libres dominan a las personas que tienen las manos atadas…" (Bauman, Z., 2002: 128-129)

"El privilegio de los poderosos de hoy, y lo que los hace poderosos, es la capacidad –al estilo Bill Gates- de acortar el lapso de la durabilidad, de olvidar el “largo plazo”, de centrarse en la manipulación de lo transitorio y no de lo durable, de deshacerse de las cosas con ligereza para dejar espacio a otras cosas igualmente transitorias y destinadas a consumirse." (Bauman, Z., 2002: 134-135)

"…el suelo en el que descansaba la oposición ortodoxa entre “tener” y “ser” se ha derrumbado. Ninguna de las dos opciones parece ser especialmente atractiva; ambas producen rechazo, y tienden a ser evitadas. Ambas implican una dependencia: la primera en posesiones, la segunda en otra gente."(Bauman, Z., 2004: 187)

lunes, mayo 11, 2009

Capitalismo financiero II

Aquí les dejo el fragmento de un film que nos permite continuar el debate sobre las "bondades" del capitalismo financiero. Es un aporte de Agustín, a quien le agradezco el envío.



También me hizo llegar, sobre el mismo tema, la versión completa de "Zeitgeist"  que pueden ver haciendo clik sobre el enlace


sábado, abril 18, 2009

Querer saber

¿Hasta dónde es capaz de llevarnos nuestro deseo de querer saber? ¿Qué cosas estaríamos dispuestos a hacer por concer más acerca de nosotros mismos?

La ciencia y los seres humanos

¿La ciencia debe tener en cuenta la condición humana a la hora de llevar a cabo su tarea de hacer avanzar el conocimiento? Veamos una toma de posición sobre este asunto en un fragmento de Dr. House

lunes, marzo 30, 2009

Wall Street. El capitalismo financiero

Este es un maravilloso fragmento de la película Wall Street, que filmó Oliver Stone, en 1987. Debe ser defícil encontrar, en tan pocos minutos, una síntesis que anticipa en poco más de 20 años los mecanismos del capitalismo que hicieron furor en los 90 y ¿terminaron? con la debacle financiera de los útlimos meses.La película ganó un Oscar al mejor actor principal (Michael Douglas). 1 Globo de oro: mejor actor / Drama.
Me parece que el fragmento puede ser útil como disparador para que los profesores y profesoras introduzcan a los alumnos en el estudio del funcionamiento del capitalismo financiero. 

   

lunes, marzo 23, 2009

Diálogo y consenso: nuevos términos del golpismo posmoderno

Diálogo: intercambio lingüístico entre dos partes, en la que una de ellas le dice a la otra cómo deben ser las cosas si no quiere que le sean impuestas por la fuerza.
Consenso: acuerdo entre dos partes impuesto a la fuerza por una de ellas.
Esta es la nueva y curiosa semántica de los golpistas posmodernos que se han aglutinado alrededor de esa nueva figura económica y política que antes se llamaba oligarquía y ahora solamente se denomina "el campo".
Ellos, cuando quieren dialogar le dicen al gobierno legítimamente constituido cómo deben ser las cosas para quedar plenamente satisfechos. Ellos, cuando buscan el consenso tratan de acordar imponiendo por la fuerza sus demandas de mayor rentabilidad económica. Con el diálogo y el consenso de los golpistas posmodernos hay dos claros beneficiarios: un beneficiario económico que es "el campo" y otro beneficiario político, de más corto plazo, que como una nueva Unión Democrática, pretende crecer sobre las ruinas del actual gobierno.
Otras vez, al frente de las maniobras políticas se encuentra el radicalismo, ese partido de perdedores, que no hace más de ocho años nos envolvió a todos en otro desastre como los que ellos saben construir cada tanto. En esta nueva aventura golpista lo acompañan la Coalición Cívica (su desprendimiento fundamentalista, apocalíptico y moralizante), y otros engendros políticamente correctos como Recrear, el Pro y el Socialismo. La lógica de estos partidos es la de siempre: mendigar políticamente sobre las migajas del banquete del poder económico.
Hoy han cambiado de guarida: ya no se refugian en los cuarteles; ahora prefieren copar el congreso y bien que lo han hecho haciendo ingresar por la puerta grande a su caballo de Troya, ese mendigo político llamado Cobos que primero se acercó genuflexo y como cola de león al partido del gobierno para traicionarlo rápido y después salir a mendigar nuevamente para que lo perdonen aquellos que lo habían echado y ahora quieren exhibir su rostro como cabeza de ratón.

miércoles, noviembre 19, 2008

De los bares de los 70 a los despachos oficiales de los 2000

Por fin la izquierda de café y los intelectuales progresistas encontraron su lugar en el mundo y su cuota de poder institucional. Ya no necesitan ni deben conformarse con transformar el mundo en sus devaneos nocturnos que supieron desplegar por los bares y cafés porteños (si estaban por la calle Corrientes, o alrededor de alguna facultad de ciencias sociales o de ciencias humanas, mejor).
Ahora, gracias a la mezcolanza opinante y a la confusión reinante en cuestiones de evaluar qué está bien y qué está mal o en materia de reconocer quién tiene autoridad y facultades para definir o determinar una política o una acción a seguir dentro del ámbito de alguna institución, los intelectuales de café pueden ejercer sus ideales humanitarios y sus desvelos por la igualdad y la defensa de los más desposeídos gracias a que les ha sido otorgada la posibilidad de denunciar las "crueldades", las "injusticias" y los "abusos de autoridad" que perpetran, por ejemplo, los responsables de las instituciones escolares. Y su abnegado amor por los débiles, pobres e indefensos lo pueden poner de manifiesto, ahora, desde algún despacho oficial encargado de velar por la imposición de la igualdad en cualquier ámbito o institución social. Como dice Bauman, "Los "derechos humanos" que, por una parte, son el resultado de que el estado haya abdicado de ciertas prerrogativas para legislar y de su pasada ambición de reglamentar de manera absoluta y escrupulosa la vida individual (el estado que se reconcilia con la permanencia de la diversidad dentro de su ámbito) son también un grito de guerra y una herramienta de chantaje en manos de quienes aspiran a ser "líderes comunitarios" y desean recoger los poderes desechados por el estado. De un lado, está la expresión de la individualización de la diferencia, de una nueva autonomía moral; de otro lado, intentos disfrazados aunque definidos por colectivizar nuevamente la diferencia y diseñar una nueva heteronomía, si bien a una escala diferente que antaño(1).
Ellos no siempre saben muy bien qué defienden ni a quién, ni por qué, pero por las dudas lo hacen. El mecanismo es más o menos simple: usted va al despacho de algún defensor y hace una consulta, por ejemplo, por discriminación de su hijo en un colegio privado, por parte de las autoridades, y ellos inmediatamente actúan, denuncian a la institución, le piden rendición de cuentas y solicitan que se anule la medida tomada por autoridades legítimamente constituidas, que de inmediato pasan a ser "autoritarias".
En realidad no es la primera "donación" que los poderosos les han entregado a los intelectuales progresistas para que las manejen. Los que conducen aquello que verdaderamente hay que administrar (por ejemplo, la economía), ya se dieron cuenta, hace mucho, que hay instituciones y ministerios que no hacen daño a sus intereses y cuyo manejo se puede delegar sin mayores consecuencias al progresismo vernáculo para que sigan "despuntando" el vicio de hablar y teorizar, pero ahora creyendo que sirven para algo. Pero la verdad es que en esta época ni esas instituciones (como las secretarías de cultura, los ministerios de educación, o las escuelas en su formato más conocido con los progresistas intelectuales adentro), sirven para gran cosa. En todo caso, son funcionales a la autopoiesis del sistema: ellos funcionan para que el sistema siga funcionando. Con la gran diferencia, respecto de décadas pasadas, que ahora cobran por eso y se los ve más contentos porque parece que son útiles, sin ser idiotas (lo digo por aquello que se decía antes de quienes asumían algún compromiso social y eran calificados por los conservadores como "idiotas útiles").
El mejor caso es la transferencia de los Ministerios de Educación a reputados intelectuales progresistas profesores y egresados de instituciones progresistas, y esto, hasta en los gobiernos de tinte más conservador. La razón es clara: allí se aglutina toda la posibilidad de hablar, pensar reformas, hablar, acuñar nuevos conceptos pedagógicos, hablar y seguir hablando, sin que se toquen grandes intereses. Pero ahora, con la sensación de que el progresismo también gobierna, aunque más no sea, dentro del ámbito educativo y de las nuevas oficinas destinadas a defender tanto lo que hay que defender verdaderamente, como lo que a veces resulta indefendible. Ellos se dirán: no es mucho, pero peor es nada.
Tal vez, hayan cambiado el cortadito por la ronda del mate cuando se reúnen (es lógico, el mate, da una imagen más nac & pop) y han tenido que dejar los cigarrillos negros, porque ya no se puede fumar ni en lugares públicos ni en las dependencias públicas. Pero las elucubraciones permanecen intactas, con el aditamento de que ahora parece que transforman, no el mundo (porque el cinismo también los abrazó a muchos de ellos), pero sí la sociedad o una parte de ella.
No está mal. Es una especie de premio consuelo a tanto "fervor desinteresado" que de paso es funcional a la política de disminución de desempleo. Es un premio consuelo porque nadie puede imaginar que alguna vez le van a dar el ministerio de economía, y es funcional a la política de disminución del desempleo, porque con los salarios que cobran se los mantiene ocupados, el empleo público sigue funcionando como una especie de subsidio (lo que está muy bien), ahora no sólo para aquellos con baja calificación sino también para aquellos para los que el establishment no sabía muy bien como tratarlos ni donde ponerlos y ahora les dio una oficina o unos despachos para mantenerlos ocupados mientras siguen creyendo que la sociedad se transforma (aunque sea un poquito) gracias a ellos, que "ya llegaron".
(1) Bauman, Zygmunt (2004): Ética posmoderna. Buenos Aires, Siglo veintiuno editores Argentina. Páginas 54-55